jueves, 20 de octubre de 2016


ANDRES EN:
EL CASO DEL ESQUELETO DE GATO

-VIII-
UNA CASA PARA BERNARDINO

La nave era muy grande, sin ventanas y bastante oscura. Pero no les importó. Los padres y madres de los cinco aventureros, junto con los niños y Bernardino, observaron el espacio con detenimiento y cada uno comenzó a decir qué se podía hacer aquí y allí y en qué podría convertirse aquel oscuro lugar.
Bernardino les dijo:
-Acepto y agradezco todas vuestras opiniones, pero creo que ya sé cómo me gustaría ver la nave. Lo que sí necesito es vuestra ayuda.
-¡Hecho!-dijeron todos a coro.
Comenzaron retirando todos los restos de materiales al exterior sin tirar ninguno para poderlos utilizar en otro momento.
Una vez vacía la nave, Bernardino les dijo a los padres de sus amigos:
-Necesito que me ayudéis ha hacer una cosa.
-Dinos qué necesitas.
-¿Veis el techo? Pues quiero, mejor dicho, necesito que justo en el centro, se corte un trozo grande del tejado de chapa  para ponerlo de cristal, como una enorme ventana y entre así más luz.
-Necesitaríamos una grúa o unos andamios. Hummm... Hablaremos con algunos amigos nuestros que son albañiles para que nos echen una mano-dijo el padre de Andrés.
Se marcharon, y al momento aparecieron con refuerzos, dispuestos y con todo lo necesario para hacer un gran tragaluz en el centro de la nave.
Bernardino estaba asombrado ante tanto ir y venir de gente de un lado para otro.

Uno de los amigos de los padres, con la grúa y unas herramientas, cortó unos dos metyros cuadrados del techo de chapa. Al retirarla, la nave se inundó de luz por todos los rincones.
Bernardino estaba aún mirando al techo cuando alguien le preguntó:
-Hola, soy el cristalero. Venimos para ayudarte con el ventanal del techo. Tomaremos medidas y te haremos el tragaluz. Por cierto, me llamo Jesús-y le dio la mano en forma de saludo- El ventanal tendrá un sistema para poder cerrar unas persianas que irán instaladas a la vez. En un par de días lo tendrás listo.

Y así fue, en un par de días de auténtica locura, su nuevo hogar parecía un autentico hormiguero  en donde entraban y salían gente, limpiando, fregando, cantando y riendo… En ese caos, vinieron los cristaleros e instalaron el enorme ventanal. Mientras tanto, la nave estaba quedando de punta en blanco.
Durante una semana, muchas personas se acercaron a ayudar y colaboraron con comida, materiales, accesorios para el baño…Otros regalaron una pequeña hornilla de butano para que se pudiera hacer de comer; otros platos, vasos, cubiertos, cacerolas…Así, poco a poco, Bernardino se hizo con todo lo necesario para poder vivir dignamente allí.
Una casa de muebles de la localidad, le regaló una cama de tamaño especial para él y un par de juegos de cama. Otro, una mesa, sillas…De otras tiendas recibió platos, vasos, cubiertos…También le regalaron toallas, jabón, gel, champú…
Bernardino les agradeció a todos su ayuda y les dijo:
-Escuchad un momento. ¡Escuchadme todos por favor!-Se hizo el silencio y habló- Os agradezco a todos la ayuda que me habéis prestado, pero ahora necesito que durante unos días, no vengáis por aquí. Me gustaría prepararos una sorpresa. De verdad. Gracias por todo.
Cuando se marcharon los que le estaban ayudando, Bernardino regresó a su cueva, y cogió restos de cristales rotos de colores que tenía guardados como si de una colección de cromos o de sellos se tratara. Los tenía liados en un trapo de tela vieja y escondido para que nadie los pudiera encontrar.
Uno a uno, los limó, para que no cortaran y  les fue dando forma. A unos de estrellas, a otros de triángulos, a otros de medias lunas, a otros de círculos, cada uno dependiendo del tamaño del cristal y del color.

Bernardino tenía mucha imaginación. Los sujetó a cuerdas finas, de esas transparentes, que fue colgando una a una a distinta altura desde el hermoso tragaluz del techo para que, cuando entrara el sol, sus rayos traspasaran cada uno de esos cristales de colores y dieran luz y color al que ya era su nuevo hogar. Por la noche, con la luz eléctrica, también brillaran los cristales, dándole un encanto especial al almacén.
Le costó mucho trabajo poder colocarlos, pero se animó  solo por el hecho de pensar las caras que pondrían sus nuevos amigos y sus familias.
























No hay comentarios:

Publicar un comentario

De este cuento que os presento a continuación, hace unos años, lo representaron en teatro siendo las protagonistas todas mujeres.  Una ...