ANDRES EN:
EL CASO DEL ESQUELETO DE GATO
(Último capítulo)
-XI-
LA GRATITUD DE BERNARDINO
Bernardino había invitado, además de sus amigos y familias, al
alcalde, al carpintero, al cristalero, al de la casa de muebles. Todos ellos
con sus familias. También a los vecinos y a todos y cada uno de los voluntarios
en la reforma para su nueva casa.
Bernardino, como agradecimiento al alcalde y sobre todo a sus nuevos
amigos, por las tardes, amenizaba la velada tocando con su trombón hermosas
melodías en la placita al lado de su nueva casa.
Todo el mundo lo aceptó, y todos le respetaron. Bernardino les
enseñó que las apariencias engañan. Y les demostró a todos, que más grande que
su cuerpo, tenía su corazón. Le propuso al alcalde:
-Manuel, me gustaría poder agradecerle lo que ha hecho por mí, y
creo que la mejor manera es haciendo lo que mejor sé, que es tocar el trombón.
Si le parece bien, me gustaría enseñar a los niños del pueblo algo de música.
Y el alcalde aceptó encantado.A Bernardino nunca le faltó algo que
comer o ropa que ponerse, y él, a cambio, daba clases de solfeo, de trombón y
de instrumentos de viento a los niños de la localidad. Los primeros en apuntarse como es natural, fueron
la pandilla de los cinco.
Al cabo de unas semanas, y tras muchas horas y horas tocando y
leyendo música, al llegar las fiestas del pueblo, Bernardino preparó un
concierto donde participaron sus alumnos. Fue aplaudido y vitoreado, incluso lo
intentaron llevar a hombros como a los buenos toreros, pero al ser tan grande, lo tuvieron que llevar entre
varios padres.
Los cinco amigos, los cinco aventureros, disfrutaron de tan
especial ocasión, viendo como Bernardino estaba totalmente integrado en el
pueblo.
-¿Cuál será la próxima aventura?-dijo Andrés-¿Estáis preparados?
Se miraron, unieron de nuevo sus manos y dijeron:
-¡Preparadoooooooossss!
FIN
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