sábado, 18 de febrero de 2012

El nuevo.


EL NUEVO

Por África Mª Sánchez





EL NUEVO


            Se acababan las vacaciones, Sito y sus amigos, disfrutaban de ese último día de tranquilidad sin tener que estudiar ni hacer deberes, disfrutaban de ese último día de intrépidas aventuras que a veces les sucedían por casualidad, y otras se las inventaban ellos mismos para hacer más divertidas las  tardes de verano.






Esa mañana, les pareció que había amanecido más pronto de lo normal. Hasta se les había olvidado  el sonido del despertador avisando de que era la hora de levantarse.



Los cinco amigos se dirigían hacia el colegio y durante el camino dijo Sito:

-¿Habrá venido al cole alguien nuevo?

-No sé, el año pasado no vino nadie nuevo-dijo Luis.

-Bueno tíos, no importa. Lo que sí es seguro es que algo emocionante va a pasar en el primer día de clase-contestó Ximo.

            Estaban llegando al colegio. Desde lejos, se veía a un montón de niños andando muy despacio y mirando hacia un punto que ellos aún desde donde se encontraban, no divisaban.
Estudiaron la situación:

-¿Qué estarán mirando todos?-dijo Koque.

-Vayamos a averiguarlo-comentó Manu.

Y adelantándose los cinco, se dirigieron hacia el lugar donde estaba mirando  los alumnos.



Al llegar allí, vieron a un niño de pie, con la cabeza agachada, parado junto al árbol que hay en la entrada de la puerta principal. Era de color. Entre sus manos, tenía una carpeta en vez de una mochila. Su ropa no era como la de los demás niños, estaba muy limpio pero el modelo que llevaba era algo anticuado.


Pasaba cada uno de los niños  por su lado sin decir nada, y el nuevo, permaneció como clavado en el suelo soportando aquellas miradas llenas de preguntas de todo aquel que caminaba junto a el.

Cuando llegaron a clase, se saludaban unos a otros preguntándose cómo habían pasado las vacaciones. Manuela, la maestra, cuando ya consiguió que todos permanecieran en sus asientos dijo en alta voz:




-Niños. ¡Niños! Venga, guardad silencio, hoy tengo que presentaros a un compañero  nuevo. Nos va a acompañar todo este curso. Viene de Nigeria, y su nombre es Sunday.

             Sunday entró en clase cabizbajo, igual que estaba hacía un ratito, con la cabeza agachada y con su carpeta entre las manos.
Al verlo, se escuchó un murmullo entre los alumnos. Sunday, permaneció al lado de la maestra en silencio.

-Sunday, ven, siéntate aquí, al lado de Sito-dijo la maestra.

            Todos le miraban extrañados y se reían de él. Manuela se levantó, mandó de nuevo a callar  y en la pizarra, puso un mapa que no habían visto nunca. Sito y sus amigos estaban ya acostumbrados a ver el mapa de España, lo estaban estudiando en clase de Cono, ahora iban por los Ríos, y ya habían aprendido las regiones y las capitales, pero este mapa era distinto.








-Este es el mapa de África-dijo Manuela- Aquí es donde nació y creció Sunday. Cuando el decida, nos explicará cosas de su País. ¿De acuerdo Sunday?

El asintió con la cabeza. Tenía tanta vergüenza que no se atrevía a decir nada. Al menos por  ahora.

Pasó el primer día y aún nadie se había atrevido ha hablar con el nuevo.

 Durante el recreo del segundo día, la pandilla de los cinco: Sito, Luis, Ximo, Manu y Koque,  estaban entretenidos jugando a su juego preferido, el fútbol. Además, les tocaba las pistas ese día.

       



Mientras ellos jugaban, Sunday,  estaba sentado bajo el árbol que está junto a las pistas a la sombra, solo como siempre, mirando como los niños se divertían  en el partido.

Tras unos minutos, le llegó un balón al lugar en donde se encontraba. No sabía si cogerlo o no. No sabía si le dejarían jugar o no. ¡Tenía tanto miedo! Estaba en un país extranjero con unos niños que para el eran extranjeros. Pero cuando aún estaba inmerso en esos pensamientos, oyó una voz que le dijo:

-¿A qué esperas? ¡Venga, tírala ya!-dijo Ximo.

            Pero Sunday seguía en silencio, no sabía qué hacer. Sito se dirigió hacia el y le dijo:

-Sunday, ¿quieres jugar con nosotros?

            De pronto lo único que se le vio muy bien, era una enorme fila de dientes blancos tras una gran sonrisa. Se levantó tan rápido que los demás compañeros comenzaron a reírse, pero eso ya a Sunday no le importó en absoluto.

-¿Sabes jugar al fútbol?-le preguntó Koque.

-Sí-contestó Sunday.



Y comenzó a dar regates de un lado para otro, desde una portería hasta la portería contraria metiendo directamente, bajo la mirada atónita del otro equipo, un gol espectacular.

-Gooooooolllllll-gritaban todos-Gooooooollll.

-Sunday, ¡eres impresionante!-le dijo Sito.


Sonó la sirena anunciando que había que volver a clase. Sunday regresaba ya acompañado de sus nuevos amigos
cogidos por el brazo celebrando aún el gol que les había hecho  ganar el partido.

La maestra, al ver  aquella situación, se alegró mucho por Sunday, por fin estaba jugando con alguien.
             

Durante los primeros días de clase, Sunday se fue familiarizando con las nuevas costumbres que tenían sus compañeros, para él, todo era nuevo, menos el fútbol, que era por ahora, lo único que tenía en común con los niños españoles.


            Cada recreo practicaban al fútbol, incluso aprendió jugadas que el no conocía, y él mismo enseñó regates  a sus compañeros que no sabían hacer.


            Pasó una semana y Sunday se sentía más cómodo en clase, pero aún no hablaba con casi nadie, solamente con Sito, Ximo, Luis, Koque y Manu. Pero estaba decidido. Ese era el día, el gran día. Ese día explicaría a los demás quien era y de donde venía. Se lo había estado preparando durante el fin de semana ayudado por sus padres.

            Llegó a clase y le dijo a la maestra:
-Hoy quiero explicar de donde soy.

-De acuerdo. Me alegra saber que ya te has decidido-le contestó Manuela.


-Niños. Hoy vamos a comenzar la clase de manera distinta. Hoy vamos a conocer otro País y otras costumbres. Hoy, vamos a conocer el lugar de donde es Sunday. Adelante Sunday, tienes toda nuestra atención.

            Se dirigió hacia la pizarra y colocó en ella un mapa de África, y otro mapa de Nigeria.

-Mi nombre es Sunday Omoruyi  John y soy de Abuja.


-¿Y donde está eso?-le preguntaron varios compañeros.



-En Nigeria. Nigeria es un País que está en el Oeste de África. Tiene más de 130 millones de habitantes. Su capital es Abuja, de allí soy yo. Abuja  tiene unos 405.000 habitantes. Tenemos playas de arena fina y selvas tropicales donde las palmeras miden hasta 30 m de alto.
-Alaaaaaa!-decían todos asombrados.

-En el Norte de Nigeria, hay desiertos, porque estamos al Sur del Sahara. El idioma oficial es el inglés, pero también existen otras lenguas nigerianas como yoruba, ibo y hausa. Aunque hay más de cuatrocientas formas distintas de hablar.


-Igual que aquí, que tenemos el español, el gallego, el catalán, el…no me acuerdo, y el principal, ¡el andalú!-dijo Manu.

-¡Anda que bruto!-le  contestó Sito-el andalú no es un idioma, es nuestra forma de hablar.



-Venga Sunday, síguenos contando cosas de tu País-le animó Ximo.

En nuestro País, existen  varias religiones. Los hay musulmanes y cristianos. Yo soy cristiano. Pero también, existen aún, diferentes tribus, con sus diferentes creencias. Incluso de Nigeria han salido importantes jugadores de fútbol que han jugado aquí en España desde hace bastantes años.

-¿Cómo quién? No recuerdo ninguno ahora mismo-dijo Koque.

-Como Finidi, que jugó en el Betis- dijo Sunday.

 

-¿Finidi? Ah sí, ese nombre se lo he oído decir a mi padre hace mucho tiempo, creo yo era demasiado chico cuando estaba jugando en el Betis-dijo Manu.

 

            Pasó la mañana tan rápido, que parecía que todo el mundo le había dado cuerda al reloj para que corriera más deprisa.

-Sunday, ¿por qué te has venido a España?-le preguntó Luis.

 

-Porque mi padre es médico-le constestó.

 

-¿Médicoooo?-dijeron varios compañeros.

 

-Sí, médico. Vino para aprender de los médicos españoles, aquí, la medicina está más avanzada, y quiere aprender para que, cuando volvamos dentro de un tiempo a nuestra ciudad, pueda curar mejor a las personas.

 

-¿Y de qué es médico?-le preguntó Koque.

-De enfermedades infecciosas, porque al tener selvas y mucha vegetación en algunos lugares de Nigeria, hay bastantes enfermedades raras. Por eso mi padre quiere curarlas, para que no muera tanta gente sin saber de qué.

            De nuevo sonó la sirena, esta vez, anunciaba el final de las clases. La verdad es que se les había pasado volando las cinco horas de colegio.

 

            Fue un día emocionante, en el cual, los niños del Colegio Público José Nogales, descubrieron que las apariencias engañan, que no nos debemos dejar llevar por la primera impresión. Que pueden convivir perfectamente personas de diferentes razas, ideas y costumbres sin necesidad de marcar una diferencia.

 

 Y sobre todo, aprendieron que cada persona puede aportar algo a los demás, que, de cada persona podemos aprender algo importante.

FIN







lunes, 16 de enero de 2012

A veces siento

A veces siento, que el tiempo pasa demasiado deprisa, el reloj corre a toda velocidad y a mi, aún me quedan cosas por hacer, cosas por vivir, cosas por realizar.
A veces pienso, que me gustaria poder ser dueña del tiempo para poder parar o acelerar el reloj de la vida a mi conveniencia.
A veces pienso, que la vida es demasiado corta, y yo, aun no he vivido lo suficiente.
A veces pienso, que los hijos, nuestros hijos, crecen desmesuradamente, y yo, aun parece que lo siento dentro de mi, en mi vientre.
A veces pienso, que si todos lográramos respetarnos, seríamos todos mejores personas.
 A veces pienso....
A veces pienso...
 A veces pienso...

De este cuento que os presento a continuación, hace unos años, lo representaron en teatro siendo las protagonistas todas mujeres.  Una ...